Durante las últimas dos décadas, la peruana Karim López hizo una vida en Estados Unidos como muchas otras mujeres inmigrantes. Limpiando casas crió a sus tres hijos junto a su esposo, en un área de Maryland cercana a la capital estadounidense. Su realidad, sin embargo, cambió hace nueve meses luego de ser diagnosticada con cáncer de mama.
Exámenes médicos generales después de retornar de un viaje a su natal Perú, se convirtieron para la mujer de 51 años, en el inicio de una lucha contra el diágnostico. “El doctor encontró en un mamograma algo diferente, me mandaron a hacer una biopsia y salí positiva a cáncer. Desde ahí, fue una transformación total de mi vida”, contó López a la Voz de América.
Karim recibió su diagnóstico un día regular de trabajo, mientras limpiaba la casa de una mujer que también había padecido la misma enfermedad y que al verla abrumada por la noticia, decidió referirla a un lugar donde podía acudir para buscar apoyo: Nueva Vida.
La organización sin fines de lucro Nueva Vida, está ubicada en tres puntos estratégicos al interior y en los alrededores de Washington. Su misión es apoyar en español y libre de costo, a mujeres latinas que no cuentan con los recursos para sobrellevar un dignóstico de cáncer o incluso, recibir exámenes preventivos.
En sus cerca de 25 años de existencia, la organización ha logrado expandir sus servicios desde apoyo psicológico, hasta tratamientos médicos. “Lo más grande de Nueva Vida es que en realidad trabaja a nivel de población”, dijo a la VOA Astrid Jiménez, su directora ejecutiva.
Cada año, alrededor de 450 mujeres latinas logran acceder a servicios de mamografías gratuitas a través de Nueva Vida.
Jiménez explicó que Nueva Vida, a través de su programa de enlace comunitario, se desplaza a lugares “donde se congrega la población latina” como lavanderías, supermercados y parques. Allí, establecen relación con las mujeres latinas para “empezar a hablar de cáncer”.
Las mujeres de 40 años o más, son referidas para obtener una mamografía de detección gratuita, y de necesitar exámenes posteriores, “nosotros la ayudamos a conseguir la prueba de diagnóstico gratuita, que puede ser una mamografía de diagnóstico, puede ser una biopsia o puede ser ultrasonido”, detalló Jiménez.
Quienes resultan diagnosticadas con cáncer, reciben asistencia de Nueva Vida en la navegación del tratamiento adecuado y “conseguirlo gratis o a muy bajo costo”. Los servicios alcanzan incluso transportación a las citas médicas e interpretación en español con doctores que solo hablen inglés.
En las Américas, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el cáncer de mama se posiciona como el tipo de cáncer más común entre las mujeres y representa la segunda causa de muerte por cáncer en este grupo poblacional.
“Nosotros entendemos que una persona necesita estar fuerte emocional y psicológicamente para entablar la batalla con cualquier enfermedad, pero muy particularmente con el cáncer”, dijo Jiménez.
A través de recaudaciones de fondos y subvenciones de fundaciones, Nueva Vida logra costear sus programas para las mujeres latinas. Además, colaboran con centros de cáncer en instituciones universitarias para ofrecer servicios médicos a estas pacientes. Esto hace que la facilidad y extensión del impacto, esté limitada a la ayuda que puedan recibir cada año.
“El tratamiento en si es muy caro, entonces se necesita la ayuda para que esto sea gratis. Es salvar una vida, es salvar una cabeza de familia. Es ayudar a otras personas a que tengan calidad de vida”, expresó López.
A través de chats, videollamadas y grupos de apoyo, las mujeres comparten sus experiencias individuales con el cáncer. Poder hacer comunidad con otras latinas, comentó López, fue “lo más importante” en el inicio de su lucha contra el cáncer.
“El conversarlo en español es muy importante… se siente un calor humano”, dijo.
Luego del diagnóstico, Karim decidió realizarse una doble mastectomía, que luego llevó a una reconstrucción. A partir de ese momento, empezó las quimioterapias que terminará a finales de octubre para comenzar un tratamiento de radiación.
“Ya me falta poco. Estoy muy tranquila, muy feliz… es una meta que nos hemos puesto, que este año tenemos que acabar todo y que el próximo año empiece con cosas nuevas y positivas”, agregó.
Para López, “no hay un después” en su relación con Nueva Vida una vez termine sus tratamientos. “Vamos a seguir luchando y apoyando a otras personas, porque el hecho de que ya uno no tenga cáncer no significa que no tiene una familia, y la familia tiene que ayudarse, apoyarse, darnos ánimos, porque siempre llega alguien nuevo”, apuntó.
La Fundación para la Investigación del Cáncer de Mama detalla que las mujeres hispanas en EEUU son en promedio diagnosticadas en etapas más avanzadas y tienen aproximadamente un 30 por ciento más de probabilidades de morir de este tipo de cáncer.
Una esperanza después del cáncer, sin temor al estatus migratorio
Alba Durán, una inmigrante de El Salvador, llegó a Estados Unidos “como muchos, caminando por la frontera” hace unos 17 años, acompañada de una prima. En el cruce, dijo “en ese tiempo se sufría, pero quizás no tanto como hoy”.
Jóvenes y con ganas de experimentar la vida en territorio estadounidense, Durán y su prima hicieron futuro en este nuevo país, en el caso de Durán, trabajando como limpiadora de casas.
Hace cuatro años, molestias en su pecho izquierdo la llevaron a buscar atención de una doctora, quien “desde el principio que me vio me dijo que era un cáncer”.
“Lo primero que hice fue preocuparme porque uno en el trabajo que está, lo que gana…”, agregó Durán al detallar que además del diagnóstico, su pensamiento se expandía al costo de un tratamiento y al idioma en que lo recibiría.